Archivo del blog

lunes, 23 de septiembre de 2013

¿Y si no?

Encontrarás tu lugar en el mundo, nos dicen en algún momento u otro de nuestra vida.
Sí, ya.
Seguro.
Me gustaría decir que sí, que un día de estos la sociedad entera decidirá que lo que nos une es más importante que las diferencias que nos han separado siempre, pero entonces, y lamentándolo mucho, mentiría.
¿Todos iguales? ¿En este mundo podrido?
Venga, venga, señores, dejémonos de utopías y pasemos al café y los compromisos sociales absurdos.
Ser diferente es un don escaso, pero no demasiado preciado. ¿Es posible pensar por ti mismo cuando dependes de un millón de pequeñas acciones al día que son analizadas, juzgadas, sometidas a examen y regurgitadas hasta extraerle todas las interpretaciones posibles?
No lo creo.
Consideradme pesimista y amargada si queréis. Pero al menos soy sincera.
Si cuentas cosas de tu vida, eres una pesada. Si sólo cuentas unos pocos sucesos, estás cerrada como un huevo. Si contestas mal una vez, eres una borde y te lo guardan para siempre. Si respondes bien jamás te lo tienen en cuenta, faltaría mal. Si estás de mal humor tienes que guardártelo para ti y sonreír, porque si dejas que salga fuera te critican. "No se puede hablar contigo", te dicen. La comprensión no es unidireccional, lo dejo caer. Si eres más independiente y necesitas más espacio que otras personas, no eres cariñosa.
Por favor, un aplauso. Ser humano, suba al escenario, por favor. Ha de recoger el premio a Especie Más Estúpida.
Hay veces que tengo tantas ganas de ponerme a chillar, gritar que yo no encajo en ese molde en el que pretenden meterme a la fuerza. Que cada vez que me contengo y respondo bien cuando quiero estrangular a alguien estoy haciendo un esfuerzo descomunal. Me sulfuro y quiero romper cosas cuando me echan en cara que no consigo controlarme.
La gente cambia, dicen.
Pero cuando eres tú la que cambia, eso ya no es válido.
¿Qué ocurre cuando te sientes tan ajena al mundo que has llegado a preguntarte qué está mal contigo, por qué no consigues encajar?
¿Qué ocurre entonces, eh? ¿Alguien sabe decírmelo?
Yo misma me respondo: que tienes que fingir. No se admiten diferencias en este mundo para borregos.
Encontrarás tu lugar en el mundo, dicen.
¿Y si no?

No hay comentarios:

Publicar un comentario