Había nubes de todos los colores
y muchas letras de canciones
y un tocadiscos obsoleto
y había una persona triste
Había un callejón sin salida
el viento volaba entre las hojas
pero las hojas no eran más que sueños
y cada sueño tenía una herida
La persona escribía poemas en las paredes
las palabras no le hacían daño
no podían hacerle daño
porque estaban encerradas en la tinta
Hasta que un día recibió un poema
escrito en un trozo de papel higiénico
y aquel poema sí le hizo daño
y cada lágrima era una daga afilada
Se encerró en el cuarto de baño
y los espejos se reían a carcajadas
y había poemas rojos en el papel higiénico
y pájaros negros dentro de su cabeza
Un día decidió salir a la calle
se paró y miró
había nubes de colores
y el viento volaba entre las hojas
había cuervos colgados del cielo
y Frank Sinatra cantaba en el tocadiscos
y las hojas se enredaban en sus pies
pero nada de aquello le dio miedo
Tampoco le dio miedo el cuchillo de la cocina
ni el color escarlata en el linóleo
pero sí la expresión de pánico de su madre
y también las paredes del hospital, vacías de poemas
Pasó el tiempo
y la persona volvió a escuchar a Frank Sinatra
y volvió a escribir poemas en las paredes
y comprendió que no debía temer a la tristeza
porque ella formaba parte de todo
y no formaba parte de nada
y ya no estaba triste
y ya no tenía miedo
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