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domingo, 21 de octubre de 2012

La libertad es el tesoro escondido

Quiero correr.
Quiero correr salvaje como un lobo, con la melena detrás y pensando solo en los obstáculos que tengo por delante y no en los que ya he salvado. Quiero correr veloz como el rayo, como una mirada huidiza entre la multitud. Quiero correr... por un bosque, eso es. Un lugar donde me sienta protegida y al mismo tiempo libre. Quiero correr bajo el amparo de la noche, a tanta velocidad que las estrellas, ¡oh, las grandes y magnánimas estrellas!, sean fogonazos de luz. Quiero meterme en un río y chillar cuando el agua fría me golpee los pulmones como cuchillos ardientes. Quiero saltar tan alto que las preocupaciones mundanas sean tan insignificantes que pueda pisarlas con mis pies y reír. Quiero olvidarme del mundo. Quiero volar hasta el arco iris y llevártelo para que demos un paseo por él, y quiero que vayamos a comer queso a la Luna. Quiero que me lleves a la playa y nos bañemos en sueños de náufragos y olas de algodón. Quiero subir corriendo una montaña y luego tirarnos a rolos por la ladera. Qué más da, qué daño nos vamos a hacer, si somos moléculas en un mundo de titanes. Quiero que me lleves a tu casa y cocinemos algo que estará malísimo mientras cantamos canciones de los sesenta  y después pidamos una pizza y discutamos porque no me gusta la piña. Quiero que mantengamos una charla de esas que solo se ven en los libros, de esas profundas sobre sentimientos, la clase de charlas que los mundanos nunca decimos. ¿De qué tenemos miedo? ¡Son solo palabras! Las palabras no hacen daño. O mejor, sí, lo hacen, pero solo si las temes. Quiero que hagamos galletas como las abuelas, y mientras las hacemos nos mancharemos al uno al otro de harina y huevos. Luego quiero ducharme contigo. Quiero que me lleves a un concierto de rock en el que tú seas el cantante. Quiero que me levantes por encima de la multitud con palabras de algodón. Ojo, de algodón, no de caramelo, porque a las palabras de caramelo sí que las temo. Son esas palabras empalagosas de película romántica para adolescentes, ésas que te pringan de arriba a abajo y luego no te las puedes quitar de lo pegajosas que son, y así quedas atada siempre a quien las dijera... Quiero que salgamos bajo la lluvia y bailemos y nos besemos como en las películas en blanco y negro. Quiero que hagamos chocolate y nos acurruquemos bajo una manta y acabemos mirándonos, encerrados en una burbuja. No existe nada más que la mirada del otro.
Lo cierto es que lo único que quiero recordar de ti es tu sonrisa.

2 comentarios:

  1. ¡¡Hola!!
    Si no te acuerdas de mi soy @SergioRueda094 o @SalixOficial el dueño de la novela Salix novelasalix.blogspot.com Me encanta tu blog y sobre todo tus reflexiones sobre cosas tan cotidianas. Te animo a que sigas actualizando el blog con mas reflexiones, que si te gusta la literatura, las reflexiones es un genero no muy habitual en nosotros lo jovenes, asi que mucha suerte.

    Un besazo. Tienes talento!

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    1. ¡Hola!
      Sí, claro que me acuerdo de ti :3 Pues muchas gracias e igualmente, te animo a que continúes con tu novela. Ahora mismo estoy con un par de poemitas, a ver si saco algo decente, inspirada por cosas del día a día (como siempre) y por las huelgas y manifestaciones recientes de estas últimas semanas. ¡Suerte para ti también, y gracias!

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