Es duro. ¿Sabes? Es muy duro. Bueno, cuando comenzamos no. Entonces es agradable y divertido. Pero el tiempo es el peor enemigo del hombre, todo lo deja atrás, va separando y rompiendo las amistades con sus dedos helados, sembrando duda e incertidumbres. Nada es eterno, pero a menudo nos gusta engañarnos pensando que sí. Somos unos necios. Si fuéramos conscientes desde el principio sería mucho menos duro separase de nuestros seres queridos. Pero tal vez entonces no tendríamos el valor necesario y jamás intentaríamos llevar a cabo las relaciones y amistades. El hombre es una criatura extraña, capaz de las proezas y estupideces más grandes. ¿Aprenderemos alguna vez? Yo no lo creo. Tengo la intuición de que avanzamos al mismo tiempo que retrocedemos. Cada día salen nuevos inventos tecnológicos más y más avanzados, pero cada vez se le da más importancia a la estética que a los sentimientos. "Vivimos en un mundo loco", les diré a mis hijos. Un mundo loco y, aún por encima, frenético. Tanto que a veces tengo miedo.
Es difícil encontrar personas como tú, sobre todo para una persona tímida e introvertida como yo. Cometí el error que he mencionado antes: creí que nuestra amistad estaba por encima de todo eso, que sobreviviría las adversidades de la vida. ¡Necia de mí! Veo que me equivocaba. Me duele, pero en el fondo también siento indiferencia. No son capaz de pasarme toda la vida con una sola persona. Acabaría por aburrirme.
Lo que más me duele de todo este asunto es que tú te comportas como la reina del mundo. Te da igual que nos distanciemos. Pero entonces pienso, ¿qué más te da? Si tienes otros amigos. Yo también. Pero era contigo con quien me sentía de verdad yo misma. Supongo que, finalmente, primaron los sentimientos absurdos que todos tenemos pero que, sin embargo, está en nuestra mano impedir que se proyecten hacia fuera.
A veces siento que no soy de este mundo, y quiero escapar.
Tú eres de esas personas que tanto les tiene hacer daño y, cuando te lo dicen a la cara, reaccionas como los barcos: enseñas la proa a tus rivales para que no te puedan hacer daño a ti. Supongo que todo esto que estoy escribiendo se puede resumir en una palabra: egoísta. Ya me gustaría a mí poseer una cubierta tan gruesa como la tuya para protegerme de los ataques. Pero, aunque a veces no lo demuestre, a mí la gente como tú me llega muy hondo.
Y por eso es duro perderte.
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