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lunes, 26 de marzo de 2012

Adiós.

Está esperando por el bus cuando lo ve.
Es discreto, de un suave color verde con las letras negras. Está pegado al semáforo, entre FONTANEROS BARATOS Y EFICACES y SE BUSCA JOVEN PARA CUIDAR MASCOTAS. Sus letras son sencillas y alegras. Dicen: COGE UNA SONRISA GRATUITA, y abajo, en las tiras donde debería estar el teléfono, aparece una sonrisa de mujer preciosa. Se acerca para coger una y, con sorpresa, ve que hay nombres escritos en letras muy leves: Carlos, Juan, Iria, Alex... Y allí está. Su nombre, en la última sonrisa. Arranca la tira y se la guarda con una inusual sensación de paz consigo mismo.
A la mañana siguiente, mira los anuncios por palabras de un periódico en busca de trabajo cuando repara en uno especial: OFREZCO ABRAZOS GRATIS. De fondo salen dibujitos de abrazos, pero ningún número de teléfono. Y allí están los nombres, todos diferentes de los anteriores menos el suyo. Siente que el estómago se le encoge de emoción.
Por la noche, enchufa la radio para escuchar las noticias y claramente oye: "¡Besos para todos! ¡Todos merecemos una oportunidad!"; por detrás una voz distinta, también de mujer, dice nombres. El último, que se le queda grabado por siempre en el alma, es el suyo.

Ella presiona el botón rojo y su anuncio pirata sale en antena. Desde la cámara que colocara en su salón, ve que él se sobresalta al oír su nombre y casi puede ir los latidos acelerados de su corazón.
Se había enamorado de él la primera vez que lo viera, cuando chocó con él por la calle. Tan amable, tan agradable. Pero parecía que él no la recuerda, no piensa en ella cada vez que le hace llegar uno de sus mensajes.
Mañana debe marchar de la ciudad. No hay ninguna esperanza.
"Adiós".

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