Llueve.
¿O son tus lágrimas deslizándose por tu piel de miel, coronando el arco de tus labios?
Para mí es lo mismo.
¿Qué es esa curva interminable bajo la que me escondo? Tu barbilla, tu cuello. Latidos, sangre, calor. Como un atardecer, las nubes rosas desgarradas como lamentos de un tiempo pasado. Tu clavícula, un relieve sobre un desierto de piel oscura como chocolate derramado sobre tu camiseta aquella tarde. ¿La recuerdas? Tiempos felices, ¿eh?
Tus hombros como toboganes hacia abajo, abajo, abaaaaajo, hacia esos dedos que aún conservan el tacto de mi piel, brazos que sujetaron mis sueños antes de dejarlos marchar como mariposas. Caderas recortadas contra las nubes, las gotas, la tristeza, bailando, moviendo el aire que llena mis pulmones, sobrevolando como un pájaro mi mundo.
¿Y éso?
¿Qué es eso?
¿Esa piedra polvorienta, golpeando sin ganas, es tu corazón...? ¿Esos golpes arrítmicos, en otro tiempo sinfonías, son tus latidos?
Si solamente rozaras mi corazón...
Llueve.
¿O son tus lágrimas?
Veo que los fantasmas no me van a dejar en paz esta noche;
bienvenidos, chicos,
poneos cómodos.
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