Archivo del blog
sábado, 12 de mayo de 2012
¿Carpe diem? Tal vez.
A veces nos gusta vivir a lo loco, sin pensar. Carpe diem. No puedo negar que habitualmente eso es lo más apropiado o lo que más nos apetece. Y aunque no pretendo parecer una de esas adolescentes estiradas que se consideran expertas de la vida, sí diré que, por experiencia propia, a veces es mejor sentarte con la persona amada, en silencio, dejando que el tiempo y las miradas hablen.
Es curioso porque muchas veces pensamos que vamos a tener tiempo de hacer todo lo que queramos en la vida y luego no es así, que cualquier día de estos podemos morir aun siendo niños, y todos nuestros proyectos van a parar a un cajón. Por eso, pues sí, mira tú qué bien, hemos de vivir el momento hasta el ocaso de la vida. Pero al mismo tiempo conviene dejar cosas en el susodicho cajón, por lo menos hasta el momento apropiado para llevarlas a cabo. Puedes vivir muy deprisa y haber hecho a los quince años cosas que una persona de sesenta inviernos jamás tuvieron oportunidad de realizar, y no por eso crecerás antes. Puedes poner tacones, fumar y perder la conciencia a causa del alcohol tirada en un parque a las tantas de la noche, aunque no sé si tu hígado estará muy de acuerdo con eso. Adelante, adelante. No voy a juzgar a nadie. No tengo las ganas ni está en mi mano hacerlo. Solo hablo de un modo de vida más saludable, sobre todo para nuestra mente, sin prejuicios, sin envidias. Porque nadie debería tener que sonreír si no es porque quiere.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario